¿PUEDE LA GLOBALIZACIÓN BENEFICIAR A TODO EL MUNDO? DAVID DOLLAR

¿PUEDE LA GLOBALIZACIÓN BENEFICIAR A TODO EL MUNDO?

DAVID DOLLAR

 

Análisis por:  María José Barros

Diana Márquez Racine

El economista David Dollar realiza un ensayo basado en el informe de investigaciones del Banco Mundial sobre política, Globalización, crecimiento y pobreza, en el que se indaga el impacto de la globalización y se evalúa las inquietudes que ha traído consigo todo este proceso.

Este ensayo inicia contextualizándonos sobre el proceso histórico de la globalización y cómo este ha ayudado a reducir la pobreza y la desigualdad en el mundo. Nos plantea que, durante los últimos 150 años, la globalización ha traído consigo grandes avances para el mundo, y que esas empresas que producen para un mercado global de mayor envergadura, han logrado alcanzar economías de escala y, de esa misma forma, la competencia ha crecido aumentando la productividad, lo que genera mayor crecimiento económico y reducción de la pobreza.

También nos habla de que probablemente estos beneficios que ha traído la globalización no sean tan evidentes a corto plazo para todo el mundo, y que los cambios que se generan en los países son bastante significativos: crece el comercio, la economía y consigo la competencia, por ende, los países y las empresas deben ser más eficientes para poderse mantener en el mercado, puesto que si no lo hacen desaparecerán de él fácilmente, y sí, puede que esto se vea como un problema y se vea la globalización como un error, pero lo que representa según Dollar es que  es allí donde se ve la importancia de políticas de Estado encaminadas a facilitar la transición a una economía global, pero el problema principal radica en la oposición política que existe que ha generado que los mismos gobiernos se alejen de estas y se vean resultados fatales, gracias a que la globalización por su parte ha mostrado la tendencia a aumentar los ingresos y reducir la desigualdad. Su opuesto –el proteccionismo– ha tenido como resultado un crecimiento económico más lento, y una mayor y peor desigualdad.

Con el largo del proceso y los cambios que ha traído consigo la globalización, se vio una tercera ola, en la que se presentaron avances tecnológicos en transporte y comunicaciones, lo que ha llevado a que países como Brasil, México, India, y alrededor de 24 países en desarrollo hayan mejorado su inversión y de esa forma hayan dado paso también a inversores extranjeros. Y, por otro lado, aquellos países del resto del mundo en desarrollo que no se han adaptado a este proceso, se han visto retrasados en cuanto al comercio a los demás.

Un claro ejemplo de ello ha sido Vietnam, país en el que durante diez años el número de personas que vivían en la pobreza absoluta se ha reducido a la mitad, e infortunadamente países como África y la antigua Unión Soviética, no han visto los resultados favorables que ha traído la globalización por la dependencia y limitación de sus exportaciones. Este impase se presenta en el ensayo por medio de tres corrientes teóricas, en la que la primera plantea que los problemas que presentan estos países son debido a sus políticas e infraestructura inadecuadas y también a la corrupción gubernamental; la segunda plantea que estos países se ven afectados por sus condiciones geográficas y climáticas; y, por último, la tercera corriente combina las dos anteriores y dice que, desde un principio, los países pobres no lograron globalizarse por culpa de políticas inadecuadas. 

Y si de políticas se debe hablar, Dollar también manifiesta que el proceso continuo de declive y surgimiento de la globalización durante los últimos 40 años, ha provocado que la integración económica del mundo ni sea ni automática ni esté garantizada. Para continuar cosechando los beneficios y para extenderlos, las naciones del mundo tendrán que adoptar ciertas políticas de manera correcta: políticas comerciales, programas de ayuda, reforma financiera y leyes de migración.

Las políticas comerciales son fundamentales en este proceso de globalización. En los países desarrollados, los aranceles más bajos han producido un enorme incremento en el intercambio comercial internacional. Es por ello que, cada vez más, los países en desarrollo exportan bienes manufacturados antes que productos primarios y productos agrícolas. Sin embargo, ante esta política, permanecen algunos problemas significativos: los países ricos mantienen sus barreras en aquellos sectores donde los países en desarrollo son más competitivos: la agricultura y la industria fabril con gran intensidad de mano de obra, por lo que este proteccionismo ha demostrado ser demasiado difícil de erradicar.

En cuanto a los programas de ayuda, se podría decir que, a partir de los años noventa, comenzó a decaer la ayuda suministrada por los gobiernos de países industrializados. A pesar de que estos países han crecido en términos económicos durante la tercera ola de globalización, la ayuda extranjera que reciben ha disminuido a un porcentaje bajo de su ingreso nacional. Mientras un auge de la inversión privada ha servido para llenar este vacío, la inversión privada se ha concentrado en los países recién globalizados. En gran parte, los países que no han logrado unirse a la economía global han quedado por fuera de ella, por lo que se crea un panorama complicado, pues con la ayuda oficial en declive y la ayuda privada concentrada principalmente en los países en proceso de globalización, los gobiernos deben dirigir con mayor cuidado su ayuda financiera hacia países de ingreso bajo, que son los más necesitados.

Hablemos ahora de la tercera categoría de estas políticas, que vendría siendo: reformas financieras. Pues bien, en la economía global, los inversionistas pueden transferir fondos de manera instantánea sin preocupación alguna por las fronteras nacionales. En tanto estas inversiones pueden ayudar a fomentar el crecimiento económico, igualmente a los países que dependen del capital extranjero los hacen vulnerables a cambios repentinos en las percepciones de los inversionistas. No obstante, a veces estos mismos pueden ser irracionales, produciendo crisis financieras hasta en países con economías fuertes.

Para protegerse de crisis financieras, los países disponen de varias herramientas, que van desde el manejo de la tasa de cambio hasta controles del capital. Incluso, la comunidad internacional puede intervenir con préstamos que los mantendrán a flote hasta que el mercado se estabilice.

Por último, pero no menos importante, nos encontramos con las leyes de migración. Se debe tener en cuenta que dentro de este proceso globalizador, muchas economías se debilitan, ocasionando que las condiciones laborales y de vida se vuelvan vulnerables y débiles, y es entonces cuando aparece el proceso migratorio. Por ello, según David Dollar, la globalización requiere que los países examinen sus políticas de migración, pues el mundo actual es mucho menos globalizado de lo que era hace cien años, hablando del flujo de la fuerza laboral.

Esta fuerza laboral de los países industrializados ricos está envejeciendo, mientras la fuerza laboral del mundo en desarrollo está en auge debido a altas tasas de nacimiento, por lo que el autor sugiere ajustar el desequilibrio creciente de puestos de trabajo y la fuerza laboral invirtiendo más en el mundo en desarrollo. Por ello, hacer uso de correctas políticas migratorias, podría resumir en más riqueza, mayor producción e incremento y estabilización de economías mundiales.

Por último, Dollar en este ensayo engloba y desglosa todo lo que este proceso complejo trae consigo, porque no solo incluye economías, inversiones, políticas que se deben adoptar, medio ambiente, pobreza, desigualdades y beneficios, desventajas y ventajas, tecnología, el sector empresarial, sino que, además, lo relaciona con la cultura y los cambios que esta ha sufrido durante este proceso dinámico, que incluye a todas las personas, por lo que, constantemente están en proceso de globalización.

Finalmente, se puede concluir que, para el autor, es posible resolver las preocupaciones sobre la globalización, sin necesidad de sacrificar el potencial de un país para una integración económica mundial. Según Dollar, el reto consiste en involucrar a muchos más pobres en este proceso, y no retroceder hacia el aislacionismo y el nacionalismo del pasado, incluso argumenta que muchos pobres ya se están beneficiando de la globalización. ¿Qué tan difícil es conseguir lo que este economista sugiere? Para nosotras es algo muy complicado y a nuestra forma de ver, es algo imposible, pues siempre habrá quienes quieran tener muchos más beneficios y riquezas; sin embargo, solo el tiempo y el transcurso del proceso globalizador, nos dirá la respuesta.


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